CONSEJOS BÁSICOS PARA EMPEZAR A CORRER

Si se te ha pasado por la cabeza empezar a correr, es posible que sea debido a que notas que tu cuerpo no está en forma, o que has acumulado un cierto sobrepeso, que echas en falta la actividad física o un conjunto de todas las anteriores.

Sea cual sea tu caso, es recomendable seguir una serie de pautas, fáciles y de simple lógica, que harán que tu incorporación a la práctica de una actividad física resulte fácil y llevadera, sin molestias, lesiones ni pérdida de motivación.

En este artículo vamos a darte unas cuantas ideas básicas y sencillas de llevar a cabo, que harán que tus entrenamientos sean agradables y que tu cuerpo asimile con facilidad el ejercicio realizado.

DEDICA 5 MINUTOS A CALENTAR

Con frecuencia olvidamos o no damos la importancia que se merece a este apartado, cuando en realidad es muy sencillo de llevar a cabo y apenas conlleva tiempo.

Es tan sencillo como iniciar el entrenamiento a un ritmo mucho más bajo de lo que tenemos previsto ejercitarnos, con el fin de que nuestros músculos y articulaciones vayan poco a poco entrando en calor de una forma progresiva.

Sólo con realizar estos 5 minutos, vamos a protegernos de lesiones, realmente vale la pena.

UTILIZA UN PULSÓMETRO

Es muy recomendable hacerte con un pulsómetro deportivo. Controlarás tus pulsaciones y cómo se comporta tu cuerpo cuando se enfrenta a un esfuerzo.

Los hay muy completos a un precio asequible, como el Polar M200, y así evitamos sorpresas de tipo cardiovascular.

EMPIEZA POCO A POCO

Una buena forma de empezar a correr sería alternar pequeños intervalos de carrera con tiempos de andar. Por ejemplo, podemos correr 2 minutos y caminar otros 2 minutos. Y estos intervalos repetirlos 10 veces.

Cuando al cabo de una semana nos hayamos acostumbrado a ello, podemos ir aumentando el tiempo de carrera y disminuyendo el tiempo de paseo, de forma que llegue un momento en que ya hagamos carrera continua.

Hay una razón de peso para hacerlo así: no nos vamos a agotar desde el principio, será más fácil hacer estos entrenamientos sin tanto esfuerzo y no caeremos en el desánimo.

En muchas ocasiones, si sufrimos demasiado en los primeros entrenamientos nuestor cerebro rechaza volver a salir al día siguiente, puesto que lo asocia a sufrimiento. Esa sensación, que puede tirar por tierra nuestro proyecto de ponernos en forma, es lo que evitaremos de esta manera.

ESTIRAR AL ACABAR

Al igual que ocurría con el calentamiento, apenas hay que dedicar 5 minutos, pero vale la pena. Favorece la recuperación de los músculos para la siguiente sesión de entrenamiento y elimina posibles molestias que podamos sentir al día siguiente.

Los beneficios son muchos a cambio de una pequeña dedicación.

 

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